Reseña de Alejandro Céspedes


“Género humano” es la prueba legible de que hay determinadas frutas que no llegan a pudrirse nunca. De cómo un libro ya maduro cuando fue publicado hace muchísimos años (Diario de una enfermera) es capaz de volver a crecer, florecer y madurar más para hacerse, en la lucidez de su dolor, aún más amargo. La madurez de Isla Correyero, como ocurre en los vinos, incrementa los grados de un alcohol que embriaga y también, cómo no, deja resaca. ¿Qué es la resaca sino un recuerdo fisiológico de lo que se ha ingerido?

“Occidente” es la radiografía de un mundo muy enfermo y, por lo tanto, es la continuación necesaria del diario de una enfermera. Da lo mismo que el poema nos hable de maquillaje. A un mundo así no puede encubrirlo nada. No puede curarlo nadie. Isla lo sabe. Tal vez lo haya sabido desde siempre, por eso sus libros son extremos.



Brindo por este libro en busca de otra resaca. Magnífica resaca, lo aseguro.

Alejandro Céspedes

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